Aunque la provincia de Santa Cruz, como gran parte de la Patagonia, es una región conocida por su riqueza en fósiles de dinosaurios, el yacimiento del que da cuenta la investigación no se caracteriza por ellos sino por la diversidad de microorganismos que quedaron preservados en él.
De hecho, los investigadores que dieron con el yacimiento no han hallado todavía ningún fósil de dinosaurio en él. Suponen que por tratarse de un ambiente volcánico muy activo no era compatible con la presencia de grandes animales.
No obstante, la información que obtengan de esos microfósiles les ayudará a reconstruir el paleoambiente en que los dinosaurios vivieron.
Hay evidencias de todo tipo, desde plantas de gran tamaño, pasando por helechos y restos de polen hasta microbios; toda una comunidad bien preservada. Esa es la ventaja más grande de este lugar y por eso los paleontólogos lo considera un sitio increíble.
En algunos casos los fósiles hallados dan cuenta de formas de vida diferentes a las de hoy (la mayoría de la flora de esa época se extinguió y no existen actualmente especies similares) pero en otros casos no serían tan disímiles. Y es que los investigadores han encontrado allí lo que suponen que serían larvas de mosquitos y moscas, las que no serían muy distintas a las que vemos en la actualidad.
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